jueves 18 de junio de 2009

Kekon

Presente indicativo y verbos extranjeros




—Esteban, watashi to kekonshite kudasai.

—¿Qué es eso?

—No tiene mucho sentido que te lo diga, prefiero que te pongas algo detectivesco…—y un silencio tranquilo cierra el tema de conversación.

lunes 18 de mayo de 2009

Bernabé o La mariposa invertida

Antepretérito-indicativo



Lo había amado como a un padre, desde el encuentro en esa prisión; lo había querido desesperadamente después de encontrárselo de frente y sentir en su rostro aquel bofetón. Y había combatido contra sus propios fantasmas, escondidos en la figura del rey, aunque ni en ese momento ni nunca había deseado su perdición. Había luchado por matarlo y él le había extendido la mano, lo había incluso acuchillado y el rey lo había educado con un retazo de corazón.

Y ahora, Bernabé, un hombre con sus propios sueños y aspiraciones, se había presentado a la lucha con el recuerdo del rey a su lado. Eran nuevos días y la lluvia había preparado el campo de batalla para recibir a ese enemigo capaz de amenazar el mundo construido por ambos. Una adolescencia de admiración, obediencia y ciego afecto había danzado con la sangre y la mirada decidida. Bernabé había luchado con entrega, había dado todo y había perdido.

En medio del combate, justo antes de perseguir la estela de la muerte, había visto la mano del rey a punto de abofetearlo, su voz había aseverado, con la autoridad propia de ese frío carácter, la necesidad de detener tanto talento desperdiciado. Y ese mismo día, con certeza, había sido su hijo más que nunca, cuando, aún con una derrota encima, había regresado a casa y abandonado para siempre cualquier indicio de batalla en su vida.

(La mariposa invertida= Sakasama no Chou. No supe que significaba la canción hasta después de hacer el post. Es un asunto más de ritmo que de letra para mí)

martes 12 de mayo de 2009

Naoki

Presente-indicativo



Al ritmo de una inolvidable balada, Naoki danza, su mano toma la del rey y para siempre su corazón le pertenece sólo a él. Lo ve como un dios capaz de llenar su corazón de emociones y de repente vive un sueño blanco, un sueño inalcanzable hasta para su imaginación. Ella mira sus labios y ama todas las palabras que salen de su boca, nadie puede arrebatarle el mundo en ese momento, el pulso de él le pertenece por siempre.

Sus manos llenas de sangre, su cabello negro ondea en el viento. El rostro como el estigma de alguien que decide vivir para matar. Por la felicidad del rey elimina a cualquiera y pelea con una fuerza incomprensible por poseer la inalcanzable sonrisa de ese hombre, esa sonrisa que nadie logra descrifrar. Ella vuelve a perder su alma en el vacío de la demencia y, en ese recuerdo constante, él la toma de la mano y la regresa a la vida. Sella el dolor y el misterio, esconde la fuerza de las tinieblas. Le muestra la piedad y la verdad de un hogar con puertas abiertas, le regala el calor de un cuerpo y el derecho a una vida. Le brinda un lugar al cual regresar, una esperanza y una familia. No le pide nada a cambio, pero ella decide combatir por él.

Para ella, el baile es eterno, el rey, en el aire, la acerca un poco más a él. La hace llorar de agradecimiento y la lleva en un paraje de nubes blancas y añejas. “Naoki, este es tu cielo” y ella con una sonrisa estrella su cuerpo en las rocas del risco del cual la acaba de arrojar el último de sus enemigos.


(Por fin reaparecí, no he estado de vaga, es que he estado planificando muchos escritos y por eso no le he puesto al blog. Encima regreso con algo que dudo que todos entiendan, pero bueno, es en lo que he estado trabajando últimamente y quiero dedicarle un poco de tiempo. Así que es casi seguro que aparezca de nuevo por aquí)

sábado 3 de enero de 2009

Alicia e Isabel

Imperativo


Imagina la espera de Isabel desde sus 16 años, junto a su actual indiferencia por las palabras de Alicia o su presencia dentro de la habitación. Imagina la esperanza de un tímido sí y un mundo diferente. Imagina la película pornográfica favorita de Isabel proyectada en el televisor del cuarto y el cómodo sofá color vino con una mancha de refresco. Imagina la conversación perfecta, capaz de sembrar esa duda en un corazón aparentemente cerrado.

Imagina a Alicia frente al ventanal de dos metros de alto, con dos puertas ahora cerradas, repletas de cristales impecables. Imagina las cortinas color verde musgo claro entrecerradas, y las siluetas dibujadas por el pequeño destello de luz. Imagina la cama, perfectamente tendida, con sábanas del mismo tono de las cortinas y dos almohadas mullidas por un artificio fantasmal. Imagina la mano de Alicia colocada con la palma sobre el marco de la ventana y el dedo pulgar en el borde de la viga de madera blanca. Imagina sus labios ligeramente abiertos y sus ojos deslumbrados por el paisaje de unos suburbios llenos de niños. Imagina un atardecer de tonos naranjas en un día perfectamente despejado y las nubes como velos del sol o de una exótica bailarina. Imagina la calidez y la calma de esa mezcla de tonos anaranjados y sepias dentro del cuarto, antes de presenciar la muerte de un sol capaz de renacer cada día. Imagina un ligero gemido desde el sofá frente al televisor y la búsqueda de un papel olvidado, lo más pronto posible. Imagina un momento perfecto y un día imborrable. Imagina las palabras de Alicia: “Quizá, y sólo quizá…”

Imagina el grito de Keiko, los ruidos de pasos sobre la madera del pasillo y la interrupción más terrible para la vida de Isabel.

miércoles 3 de diciembre de 2008

Alicia

Presente-Indicativo



Una brocha llena de pintura blanca se desliza delicadamente sobre la uña, son tres pasadas para dar el acabado final a un trabajo de varias horas. El bote de cristal aparece sobre la mesa de noche donde una taza de porcelana fina, en compañía de una cuchara, aguarda al encargado de la limpieza para sentir las manos deslizándose sobre su cuerpo, con ayuda de un jabón suave; espera ansiosa que no pase mucho tiempo para su siguiente encuentro y ya imagina ser llenada de nuevo con ese líquido caliente, anhela unos labios tibios más que nada. Pero, el silencio impera. Una mano perfectamente hidratada se extiende contra el fondo de una habitación con pocos muebles y paredes bicolor: morado y amarillo. Hay un ligero soplido con aliento a té recién hecho que le insinúa al esmalte la necesidad de secarse inmediatamente. El aroma del cuarto no deja ninguna duda: adentro permanece una mujer.

La puerta emite un chillido que se extiende por un par de segundos y asoma una mano de infante, un retazo de rostro y la mitad de una boina café recién lavada. Desde su sofá color vino, ella voltea sin asomo de emoción en sus facciones. —Madre, debemos irnos, ya es tarde.

Ella asiente. Se pone de pie y empuja la mesa. Su descuido asesina a la taza buscadora de sueños antes de que vuelva a recibir otro atrevido beso. La besan, la acarician y la aman por su interior, pero luego, la hacen pedazos en el piso de una alfombra cara. La mujer llega a la puerta y toma la perilla con la mano derecha,sin preocuparse por sus acciones, la gira y sale. Un empujón más y el cuarto se convierte de nuevo en un vacío silencio.

(Lo admito, no consideré el diálogo como un párrafo. Y esto es el inicio de una novela que quiero escribir, por eso el estilo es un tanto diferente a lo que he escrito anteriormente)

martes 18 de noviembre de 2008

Tiempo trastocado

Antepresente-Indicativo



Definitivamente, me he enamorado de ti porque he despertado a tu lado con el sonido de ese necio celular en mis oídos. Te he ordenado apagar el hijo de puta beep de ese aparato y me he tirado de la cama sólo para descubrir ese maldito tiempo trastocado, una hora tarde. Me he tirado de la cama y te he halado hasta la cocina únicamente para escuchar quejas por el frío. Me he alistado en diez minutos y llegado a clase con media hora de retraso.

Definitivamente, has escuchado todos mis berrinches y mis quejas. Has aprendido a entender mis demencias y a memorizarte una por una todas las tramas de mis novelas. Has hallado un mundo desconocido para toda la gente normal y promedio del universo y lo has amado sin condiciones. Has sido arrastrado por amigos y por mi misma a las más insospechadas demencias.

Definitivamente, hemos llegado tarde a casi todos nuestros compromisos. Hemos prometido mil veces cambiar nuestro estilo de vida y tirar por la borda ese maldito tiempo trastocado. Hemos jurado modificar nuestra mala conducta de levantarnos a la una de la tarde, si llegamos a tener hijos. Pero al final, y por eso me he enamorado de ti, nos hemos quedado durmiendo en la casa y hemos faltado a clase una vez más.